Está visto que el arte toma rumbos muy extraños… y a veces ni siquiera sabemos si es arte. Esta vez se trató de la recreación de Stonehenge, sitio que muchos consideran tiene algún significado especial que aún estamos lejos de entender. Sin embargo, esta recreación tiene la rara cualidad de estar formada por cabinas de sanitarios portátiles… como lo oyen, cabinas de esas que vemos en algunos lugares por la ciudad. Incluso, su autor, Eduardo Abaroa, consideró que era indispensable que al menos un par de ellas funcionaran al 100%, como si estuvieran colocadas en la calle.

Como que a nadie se le había ocurrido antes, ciertamente, pero tampoco se me hace muy interesante que digamos, aunque algunas declaraciones pretenden despertar cierto interés: “Yo pensé en hacer mi propia versión, pero en lugar de megalitos utilicé cabinas de baño portátiles, un poco como una reacción a la forma en la que ha cambiado el paisaje urbano en nuestros días”.

El montaje se hizo ayer, en el Hotel Sheraton de Reforma, y a partir del 23 de noviembre se podrá observar el video del montaje, así como la obra en sí, en el Cubo de la Sala de Arte Público Siqueiros. Tres Picos 29, Polanco. Yo personalmente no pienso ir, pero me imagino que alguien que inocentemente caiga por ahí se preguntará qué es eso. Esta es una posible respuesta.