Ayer por la tarde volvió a llover con mucha intensidad –y de hecho ha seguido lloviendo desde entonces–, y ya hemos visto los estragos que puede causar una gran lluvia, sobre todo porque el drenaje no es todo lo eficiente que quisiéramos. Pero, ¿alguien se ha preguntado qué pasaría si dejara de funcionar del todo?
Esa hipótesis, aunque aparentemente descabellada, no es tan improbable, por lo que algunos investigadores se han dado a la tarea de estudiarla y los resultados son, digamos, desalentadores, por no decir terroríficos.
En principio, las grandes vías que desalojan las aguas negras de la ciudad (el canal del desagüe y el Drenaje Profundo) tienen ya mucho tiempo en operación (el canal data de la época porfiriana y el Drenaje Profundo de finales de los 60) y no se ve que vaya a crearse otra vía que las apoye o reemplace. Además, y lo más importante: en la época en que se construyeron la ciudad estaba mucho más arriba, no se había hundido tanto, así que para desaguar hay que bombear el agua, que año con año aumenta, a la par de la población.
Como puede leerse en Excelsior, el doctor Manuel Perló Cohen, director del Programa Universitario de Estudios de la Ciudad, señala
vivimos en riesgo permanente. Debido al hundimiento que sufre la Ciudad de México, ya está por debajo del nivel del canal del desagüe, el cual depende de un sistema de bombeo… Si durante 24 horas dejara de funcionar ese sistema, la ciudad se inunda.
Entonces, al ser instalaciones tan antiguas, sin vías alternas y con un crecimiento poblacional tan constante, la posibilidad va aumentando cada año. A esto se suma otro factor: tanto las aguas negras como la de lluvias se desalojan por la misma vía. “Lo ideal sería que, como en muchas ciudades del mundo, estuvieran separados los dos sistemas y se pudiera aprovechar el agua de lluvia”, agrega el especialista.
En esas circunstancias, la ciudad se ve en peligro, especialmente las zonas bajas. De acuerdo con el Programa de Atención a la Temporada de Lluvias 2006, elaborado por el Gobierno del Distrito Federal se han detectado 113 zonas de inundaciones y/o anegamientos recurrentes, la mayoría ubicadas en Iztapalapa, Miguel Hidalgo, Álvaro Obregón, Gustavo A. Madero, Tlalpan, Venustiano Carranza y Azcapotzalco, y de ellas 28 son consideradas críticas, seis de ellas están localizadas en Iztapalapa y cinco en la Gustavo A. Madero. Pero no es todo, pues también Ecatepec o Chalco corren ese peligro.
Así que esta gran ciudad, que crece tan rápidamente, necesita ayuda con urgencia. El doctor Perló Cohen es contundente:
el sistema de drenaje y desagüe de la capital del país se puede comparar con el sistema circulatorio de una persona enferma del corazón. “Hay que hacerle bypass, poner válvulas, dar anticoagulantes… Así funciona el sistema de drenaje de la Ciudad de México”.
Ya me imagino a la ciudad anegada por las aguas negras, como en una pesadilla apocalíptica o surrealista. Me pregunto, ¿cuándo se comenzará a hacer algo? ¿Cuando en lugar de una válvula sea necesario darle RCP? ¿O cuando haya que poner un corazón artificial?


..cuando el arca se detendrá…
por casualidad ¿sabes qué son los vasos de captación que hay alrededor de la ciudad?,(creo que son once) parece chiste pero no sé si te has fijado en un hoyote especialmente notable cerca del metro universidad. Se trata de una cosa que se parece a una cantera. Existe otro muy cerca de TV Azteca y se alcanza a ver desde el periférico. hay una pseudo presa en chiquito desde luego muy importante y que sirve para regular el fluido en el parque ecológico de Xochimilco,en Tlahuac. Bueno, pues allí es a donde va el agua de lluvia sin mezclarse con drenaje o aguas negras. Lo triste es que esta agua se no se utiliza (se vuelve a ir al cielo como el chorrito de cri-crí) o no se separa para que sea apta para el consumo, aunque no necesariamente para beber, pero sí para uso industrial. No se necesita un nuevo drenaje profundo y que dicho sea de paso una verdadera obra de ingeniería hidráulica transurbana, lo que sí urge es nuevamente como si estuvieramos en parvulitos decirle a cualquier vertebrado de dos patas que ¡NO TIRE BASURA!, eso es el principio. Lo demás se trata de inyectar agua al subsuelo y evitar que la ciudad se siga hundiendo. Las primeras muestras ya se están dando en la zona cavernosa de Chapultepec, razón de más para que nos demos cuenta de los diferentes tipos de subsuelo que hay en nuestra ciudad. otra cosa importante es desde luego el negocio feroz de las constructoras -palpable en la delegación Benito Juárez- donde la colonia del valle efectivamente va a terminar en eso, pero con el efecto de una coladera en que se va el agua rápidamente y dejando resabios. Esos son los riesgos de la comodidad citadina y del estatus, al menos en esa zona.
Dice una historia contada por mi bisabuela que si uno ve un caracol de jardin o panteonero aposentado en el nivel más alto de una pared y a donde el bicho pueda llegar es síntoma de que la próxima inundación hasta allí va a subir el agua. ojalá y los antepasados se equivoquen…
por cierto: ¿alguien se acuerda de Nueva Orleans?, no me refiero a Bourbon street, al dixie land ni al carnaval, pero sí al astrodome por ejempo, que se está contratando mano de obra muy barata mexicana para recoger lo que quedó de ciudad y que la desigualdad económica y la exclusión racial están a la orden del día. ¡y se supone que se trata de una ciudad turística!